Para la inmensa mayoría de las organizaciones, implantar una Estrategia de Continuidad de Negocio implica inicialmente responder a una cuestión trascendental: ¿por dónde empezamos?

En honor a la verdad, hay que decir que en organizaciones no muy complejas, los principales elementos de un Plan de Continuidad de Negocio puden ser desarrollados en unas pocas semanas, de forma relativamente rápida. Usando el sentido común, no es complicado diseñar los procedimientos de notificación y escalado de emergencias, una guía clara sobre cómo responder ante una contingencia de carácter grave y un listado de contactos con los miembros del equipo de recuperación. Lo que realmente lleva tiempo e incorpora una carga de trabajo considerable es:

  • Desarrollar un Análisis de Impacto de Negocio (Análisis BIA).
  • Decidir sobre la Estrategia de Recuperación.
  • Desarrollar los procedimientos operativos que cubran las actividades y procesos críticos del negocio.
  • Afrontar los trabajos relacionados con la puesta en marcha del plan, su mantenimiento, auditoría, revisión y actualización de los procesos críticos y de los cambios inherentes al desarrollo del negocio.
  • Implantar una cultura interna de Continuidad, en toda la organización: formación para los usuarios, y valoración del riesgo del personal, clientes y proveedores.

Un guión rápido sobre las cuestiones fundamentales que debe incluir un programa de continuidad en una organización, bien podría incluir los siguientes puntos:TROPO

  1. Introducción/ Aspectos fundamentales.
  2. Jornada de presentación interna: explicación.
  3. Análisis de Impacto de Negocio (Análisis BIA).
  4. Análisis de Riesgos.
  5. Estrategia de Recuperación.
  6. Redacción del Plan de Continuidad.
  7. Prueba del Plan

Pasamos a analizar cada uno de los siete puntos comentados:

INTRODUCCIÓN/ ASPECTOS FUNDAMENTALES

Cada organización debe tener muy claro cuál es su objetivo, el método o la metodología que va a seguir, los tiempos y el perfil del trabajo que va a abordar. Es preciso que se definan muy claramente en el momento inicial las actividades clave que se deben desarrollar y las personas responsables de llevarlas a cabo.

Para asegurar que la implantación de una estrategia de continuidad se lleva a cabo de la forma más correcta posible, es preciso que la dirección de la entidad responda a una serie de cuestiones clave: ¿Cómo alineamos el Plan de Continuidad con los objetivos básicos de negocio? ¿Qué criterio se debe seguir para definir la criticidad de cada proceso de negocio, actividad o sistema? ¿Cuáles pueden ser las principales causas para la ocurrencia de una contingencia grave? ¿Qué impacto puede tener en el negocio? ¿Qué departamentos, áreas o personas pueden ser los principales afectados? ¿Cómo y quién va a gestionar un gabinete de crisis? Todas estas cuestiones, y muchas más, deben ser respuestas, y en base a ellas se debe crear y publicar una Política de Continuidad que defina las bases y los recursos necesarios para garantizar la continuidad.

(continuará…)

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